SEÑORITA MARÍA, Rubén Mendoza

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Es un documental delicado, de los pocos proyectos audiovisuales colombianos capaces de tocarlo así abiertamente. Esta historia pareciera un retrato convencional de una persona que decidió vivir con un género distinto y asumir las consecuencias, pero en realidad, tiene muchos componentes que atraviesan a este personaje y reflejan también a un país y una sociedad.

La película se acerca a todo aquello que define a María desde su propio ser. Vemos su relación con los animales (la secuencia en que juega con una vaca se encuentra entre las más bellas de la película), su trabajo constante, su vida cotidiana cocinando o viendo la televisión y su coquetería respecto a la ropa. No es coincidencia que Señorita María tenga por subtítulo La falda de la montaña ya que ésta será una de las decisiones políticas que marquen al personaje: María se niega a vestir unos pantalones que ya no la definen y divide su vida en dos periodos marcados por su uso. A su vez, la idea de la falda también apunta otro de los grandes temas de la película, ya que María justifica su rito asegurando que “la Virgen nunca se vistió con pantalones” y esas profundas creencias religiosas serán clave tanto para entenderla como para comprender la relación que ha establecido con sus vecinos.

A través de muchas historias y entrevistas, vemos el trasfondo que tiene una persona como la Señorita María, la relación que tenía y tiene con su madre, ese odio. El abandono, cuando la dejan con su abuela, nacida de una pareja inestable. Es doloroso cuando rompe a llorar y cuando insulta a su madre, pues vemos el dolor que le han causado sus supuestos seres queridos, inclusive en una sociedad pequeña, teóricamente apartada, un riego que ella decidió asumir.

Sin entrar a hablar de creencias o moralidad, el tema de Señorita María, es una realidad, que no está siento tratada con tolerancia y amor, si no por el contrario con odio y rechazo, Rubén Mendoza tiene en esta película una postura muy amorosa y respetuosa hacia este personaje, a quien indaga como una “leyenda curiosa” que conocía por tratarse del pueblo de su familia paterna, pero al paso del metraje permite que la fuerza, encanto y honestidad de María Luisa terminen completando esta historia.

Catalina Rodríguez, Abril 2018

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