CIRO Y YO, Miguel Salazar

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El documental, como muchos, tiene como protagonista a la violencia, y cómo Ciro Galindo y su familia, han tenido que vivirla., Su testimonio nos hace partícipes de la asfixia con que sobreviven quienes han sido perseguidos por distintos grupos violentos. Salazar nos cuenta cómo conoció a Ciro hace casi veinte años cuando fue a las montañas de la Serranía de la Macarena, en ese momento una zona roja controlada por las FARC, para tomar fotos panorámicas de un libro de los paisajes más bellos de Colombia. Comenzando por la muerte del hijo de Ciro, se desarrolló una buena y larga amistad entre el fotógrafo y el guardabosque.

La historia del hijo se trata de los últimos años de este conflicto, que el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC se esfuerza por terminar, y las esperanzas que surgen en la frágil era posterior al conflicto. Ciro y yo nos lleva a escuchar a las personas que han sufrido las violencias que se han sucedido en Colombia. Oímos, pues, a víctimas que, a pesar de sus aflicciones, han perseverado. Oímos atentos a quienes por años han sido silenciados. Una deuda que por años hemos tenido y que, parece, apenas empezamos a saldar. “Todos los grupos me han lastimado”, dice Ciro, refiriéndose a los múltiples grupos armados involucrados en el conflicto; la guerrilla, el ejército y los grupos paramilitares, entre otros. Se hace evidente que no existían los buenos y los malos.

Actualmente, el gobierno colombiano está luchando para consolidar los compromisos hechos con las FARC y hay una fuerte fuerza política que busca romper en pedazos este acuerdo de paz. La película de Salazar actúa como un documento clave para comprender mejor lo que esta larga guerra ha significado para millones de familias colombianas.

Miguel Salazar, director de este nuevo proyecto audiovisual quiso entrar a plasmar una historia que mostrara el papel de las víctimas, una radiografía de las familias colombianas que se vieron envueltas en todo este proceso por el que tuvo que pasar Colombia durante un largo periodo. Definitivamente es un documental que nos mueve el corazón, que (en especial a las personas de ciudad) nos muestra el verdadero sufrimiento del país, nos muestra la voluntad de todos de ver crecer a sus hijos en un ambiente mejor, en un ambiente lejos de la guerra.

Audiovisualmente me parece que reconoce mucho el papel de las artes, como medio para informar y concientizar acerca de los temas importantes en el país.

Catalina Rodríguez, Abril 2018

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